¿Jesús sudó Sangre? Esta curiosidad médica se llama 'Hematohidrosis'

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Por Roger Casco Herrera

La comunidad médica llama 'hematohidrosis' al 'sudar sangre', se trata de una rarísima enfermedad. Los casos registrados han ocurrido entre los condenados a muerte, que sabían con certeza el día, hora y cómo morirían. Sin embargo, no se conoce la causa real por la que es producida, pero se sabe que la hematohidrosis es precipitada por el estrés, la tensión o cualquier tipo de esfuerzo, y puede ocurrir en personas con trastornos hemorrágicos subyacentes.

Según un estudio del Indian Journal of Dematology, el miedo y la intensa contemplación mental son las causas más frecuentes. También puede ocurrir en trastornos hemorrágicos. Los investigadores contemplaron un caso en el que el sudor sangriento se descargó de la frente, la cara y el cuerpo en forma episódica en una niña sana de 12 años de edad, sin ningún trastorno hemorrágico ni ninguna otra causa subyacente. Todas las investigaciones realizadas estuvieron dentro de los límites normales, excepto bajo cociente inteligente y pérdida de conocimiento. El paciente recibió un parche transdérmico de sulfato de atropina con una mejora notable en la gravedad. Su examen físico general y exámenes sistémicos no revelaron ninguna anormalidad. La piel sobre la frente era normal. No hubo ternura local. La sangre o la secreción de color rojo no pueden extruirse en la manipulación. En un examen general, la secreción era de color rojo brillante, menos viscosa que la sangre, y no era sangre franca.

El médico Lucas describe con exactitud el angustiante episodio al que estaba sometido nuestro Señor Jesús:

Y saliendo,  se fue,  como solía,  al monte de los Olivos;  y sus discípulos también le siguieron. Cuando llegó a aquel lugar,  les dijo:  Orad que no entréis en tentación. Y él se apartó de ellos a distancia como de un tiro de piedra;  y puesto de rodillas oró, diciendo:  Padre,  si quieres,  pasa de mí esta copa;  pero no se haga mi voluntad,  sino la tuya. Y se le apareció un ángel del cielo para fortalecerle. Y estando en agonía,  oraba más intensamente;  y era su sudor como grandes gotas de sangre que caían hasta la tierra. Cuando se levantó de la oración,  y vino a sus discípulos,  los halló durmiendo a causa de la tristeza; y les dijo:  ¿Por qué dormís?  Levantaos,  y orad para que no entréis en tentación. Mientras él aún hablaba,  se presentó una turba;  y el que se llamaba Judas,  uno de los doce,  iba al frente de ellos;  y se acercó hasta Jesús para besarle. Entonces Jesús le dijo:  Judas,  ¿con un beso entregas al Hijo del Hombre? Viendo los que estaban con él lo que había de acontecer,  le dijeron:  Señor,  ¿heriremos a espada? Y uno de ellos hirió a un siervo del sumo sacerdote,  y le cortó la oreja derecha. Entonces respondiendo Jesús,  dijo:  Basta ya;  dejad.  Y tocando su oreja,  le sanó. Y Jesús dijo a los principales sacerdotes,  a los jefes de la guardia del templo y a los ancianos,  que habían venido contra él:  ¿Como contra un ladrón habéis salido con espadas y palos? Habiendo estado con vosotros cada día en el templo,  no extendisteis las manos contra mí;  mas esta es vuestra hora,  y la potestad de la tinieblas. Y prendiéndole,  le llevaron,  y le condujeron a casa del sumo sacerdote... (Luc 22:39-54 RVR60)

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