¿Por qué Jesús después de haber resucitado dijo a María Magdalena: 'No me Toques'?

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Pixabay | Fondo Power Point 2019 | Edición: Jesús Bíblico

Preguntaron: ¿Por qué Jesús le impidió a María Magdalena que le tocara y luego sí permitió que Tomás lo hiciera? La respuesta no tardo en aparecer entre el grupo de hermanos. Pero lo que escuchamos a mí me dejó horrorizado, era una aberración teológica.

Jesús le dijo: No me toques, porque aún no he subido a mi Padre; mas ve a mis hermanos, y diles: Subo a mi Padre y a vuestro Padre, a mi Dios y a vuestro Dios. (Jua 20:17 RV60)

El hermano que trató de responder dijo: "Jesús no había subido al Cielo a ver al Padre por eso le dijo que no le tocara, luego subió y regresó, por eso cuando aparece a los discípulos más adelante se dejó tocar por Tomás".

Rápidamente refute eso al preguntar: ¿Jesús había ascendido físicamente anteriormente al Padre antes de la Ascensión en Betania?, ¿Esperamos la Segunda o la Tercera Venida de Cristo? Todos los rostros se sorprendieron, se habían dado cuenta que era una respuesta incorrecta.

Le dijeron, pues, los otros discípulos: Al Señor hemos visto. El les dijo: Si no viere en sus manos la señal de los clavos, y metiere mi dedo en el lugar de los clavos, y metiere mi mano en su costado, no creeré. Ocho días después, estaban otra vez sus discípulos dentro, y con ellos Tomás. Llegó Jesús, estando las puertas cerradas, y se puso en medio y les dijo: Paz a vosotros. Luego dijo a Tomás: Pon aquí tu dedo, y mira mis manos; y acerca tu mano, y métela en mi costado; y no seas incrédulo, sino creyente. Entonces Tomás respondió y le dijo: ¡Señor mío, y Dios mío! (Jua 20:25-28 RV60)

Anteriormente he recomendado hacer uso de otras versiones bíblicas certificadas sobretodo cuando se tengan dudas de algún pasaje bíblico de difícil interpretación.


Veamos según otras versiones bíblicas el confuso encuentro de María con Jesús tras la resurrección en las primeras horas de la mañana del domingo:

Jesús le dijo*: Suéltame porque todavía no he subido al Padre; pero ve a mis hermanos, y diles: "Subo a mi Padre y a vuestro Padre, a mi Dios y a vuestro Dios". (Jua 20:17 LBLA)
Suéltame,[a] porque todavía no he vuelto al Padre. Ve más bien a mis hermanos y diles: “Vuelvo a mi Padre, que es Padre de ustedes; a mi Dios, que es Dios de ustedes”. (Jua 20:17 NVI)
Jesús le dijo:  –No me retengas, porque todavía no he ido a reunirme con mi Padre. Pero ve y di a mis hermanos[4] que voy a reunirme con el que es mi Padre y Padre de ustedes, mi Dios y Dios de ustedes. (Jua 20:17 DHH)

Tenemos una mejoría sustancial en la traducción que facilita comprender lo que ocurrió. Ahora podemos responder la pregunta: ¿Por qué Jesús dijo a María Magdalena: 'No me Toques', y se lo permitió a Tomás?

No te aferres a mí —le dijo Jesús—, porque todavía no he subido al Padre. Pero ve a buscar a mis hermanos y diles: “Voy a subir a mi Padre y al Padre de ustedes, a mi Dios y al Dios de ustedes”. (Jua 20:17 NTV)


Conclusión

Por supuesto que María había alcanzado tocar a Jesús, sin duda se regocijó con él al presenciar que estaba vivo, celebró su resurrección. María Magdalena había presenciado como ningún otro —casi todo— lo que le había acontecido durante la víspera de la Pascua hasta la crucifixión.

María no era uno de sus 12 discípulos, y quizá no había sido objeto del tipo de persecución a la que los 12 hombres habían tolerado, y eso le había permitido estar cerca de los eventos previos a su muerte y apoya a María madre de Jesús.

María Magdalena estaba sorprendida, emocionada y agradecida con Dios al tener su encuentro con Jesús. Fue algo indescriptible. María no podía ni contener ni reprimir su gozo. Así como que no podía permitir que se le fuera de sus manos. Ella no lo abandonaría por ningún motivo humano. Se sujeta a él con toda su fuerza y no le permite continuar con sus planes. Jesús debe decirle que no lo detenga y que por favor lo suelte; y que vaya y transmita a su madre, hermanos, hermanas y discípulos que estaba vivo y que se habían cumplido las profecías acerca de su resurrección. Y, que no debían preocuparse por él, que le volverían a ver muy pronto antes que ascendiese al Padre.

No hay razones para creer que Jesús no se dejó tocar por María porque era una mujer; y que sí de Tomás porque era un hombre. O que sólo podía permitirse ser tocado por un incrédulo como Tomás y no por una creyente de fe como María.

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