Jesús el Mesías y el cumplimiento profético de Yom Kippur

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Ilustración de The Temple Institute | Tomada de Facebook

Probablemente ya sepa que ocurría en Yom Kippur (Día del Perdón o Expiacón) debido a los relatos de Levítico 16, pero permítame darle un recuento que incluye detalles rabínicos que sólo conocemos por los aportes de los expertos del Instituto del Templo:

Aproximadamente en la Biblia se ordena 15 sacrificios específicos y muchos otros rituales para Yom Kippur descritos en el capítulo 16. Esto incluía al Sumo Sacerdote (Kohen Gadol) vistiendo en ese día hasta cinco conjuntos diferentes de ropa, desde pasar por un baño ritual (mikvah) cinco veces, y lavando su manos y pies diez veces. Era el día más laborioso para el sumo sacerdote.

El servicio del templo en Yom Kippur era la única vez que Sumo Sacerdote entraba en el Lugar Santísimo o el Lugar más Santo (Kodesh Kedoshim) tres veces, el único día del año en que se le permitía ingresar al sitio que se encontraba en el corazón del Templo.

El día de las expiaciones culminaba en la lotería divina entre dos chivos (cabras), que eran compradas al mismo tiempo, y que debían ser idénticas en apariencia y valor, ¿por qué? No se sabía cuál sería dedicada al SEÑOR, y por lo tanto debían ser impecables.

El destino de las dos cabras estaba entrelazado entre la vida y la muerte. Es interesante notar que la palabra hebrea para la lotería (גורל) también significa 'destino'.

Dos placas de oro eran usadas, una contenía grabada la palabra "a Dios" y otra con "a Azazel", se presentaban las cabras al Sumo Sacerdote y este asignaba ciegamente cada placa de oro a una cabra. La cabra a la que se le asigna la placa inscrita con "a Dios" se sacrifica de la manera normal, era sacrificada por el Sumo Sacerdote, y quemada en el altar dentro del Templo como una ofrenda por el pecado. Su sangre se rociaba en el Lugar Santísimo ocho veces, con apenas dos dedos mojados de su mano. El único aspecto excepcional de ese sacrificio es que se omite la confesión de pecados que normalmente precede a las ofrendas por el pecado.

La otra cabra se trata de una manera que parece contradecir todas las reglas relativas a los sacrificios. (Ver imagen del artículo) El Sumo Sacerdote ponía sus manos sobre la cabeza de la cabra y realizaba la confesión de los pecados. Una madeja carmesí de lana se envolvía alrededor de los cuernos de la cabra condenada y una madeja idéntica se envolvía alrededor de las manijas de las puertas del Templo. La cabra era conducida al desierto a las afueras de Jerusalén, a una distancia que era cinco veces mayor que la permitida en el día de reposo. En el camino se preparaban diez estaciones con comida y bebida, lo que técnicamente aumentaba la distancia permitida. A pesar de que el emisario estaba en medio del ritual del día de ayuno, le ofrecían comida y bebida en cada parada del camino. Pero, según la teoría debía rechazar las ofertas, por supuesto —Yom Kippur es día de ayuno—


Ya para terminar el ritual, la madeja de lana escarlata se retiraba de los cuernos de la cabra, era atada a una roca cercana y se arrojaba desde un acantilado [Ver ilustración]. El acantilado era tan escarpado que la cabra caía y se hacía pedazos por la caída. Los expertos rabinos en el tema, aseguran que si los pecados de Israel eran perdonados por este acto de contrición, el hilo carmesí se volvería blanco milagrosamente al igual que el hilo en las puertas del Templo. Este aspecto del servicio de Yom Kipur fue insinuado por el profeta Isaías.

"Vamos, lleguemos a un entendimiento", dice El Señor. Sean sus pecados como carmesí, pueden volverse blancos como la nieve; sean rojos como la lana teñida, pueden volverse como lana”. Isaías 1:18

No obstante, The Temple Institute asegura que está documentado que durante los últimos cuarenta años del Segundo Templo, el hilo permaneció escarlata.

Nadie sabe con certeza razonable el significado de la palabra Azazel, algunos eruditos explican que es un derivado del hebreo עז (az), que significa 'negrita', o alternativamente, del arameo עזיל (azil) que significa 'ir'. 'El libro apócrifo de Enoc, por ejemplo, se refiere a un ángel caído llamado Azazel, a quien se culpa por la proliferación de armas. {Recomiendo lea otro artículo que escribí}

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Jesús realizó un sacrificio superior a cualquier otro ocurrido en Yom Kippur

Jesús es el Cordero de Dios (el Cordero Pascual), aún mucho más el Gran Sumo Sacerdote que ingresó al Lugar Santísimo de una vez y para siempre.

A esto se refería el autor en Hebreos cuando Jesús el Mesías cumplió la profecía del Yom Kippur, y es por eso que los cristianos necesitamos conocer el trasfondo bíblico del cumplimiento profético del Yom Kippur, pero no vivir un ritual:

Hebreos 4:14-15 (NTV) 14 Por lo tanto, ya que tenemos un gran Sumo Sacerdote que entró en el cielo, Jesús el Hijo de Dios, aferrémonos a lo que creemos. 15 Nuestro Sumo Sacerdote comprende nuestras debilidades, porque enfrentó todas y cada una de las pruebas que enfrentamos nosotros, sin embargo, él nunca pecó.

Hebreos 10:20-22 (NTV) 20 Por su muerte, Jesús abrió un nuevo camino —un camino que da vida— a través de la cortina al Lugar Santísimo. 21 Ya que tenemos un gran Sumo Sacerdote que gobierna la casa de Dios, 22 entremos directamente a la presencia de Dios con corazón sincero y con plena confianza en él. Pues nuestra conciencia culpable ha sido rociada con la sangre de Cristo a fin de purificarnos, y nuestro cuerpo ha sido lavado con agua pura.

Hebreos 7:26-28 (NTV) 26 Él es la clase de sumo sacerdote que necesitamos, porque es santo y no tiene culpa ni mancha de pecado. Él ha sido apartado de los pecadores y se le ha dado el lugar de más alto honor en el cielo. 27 A diferencia de los demás sumos sacerdotes, no tiene necesidad de ofrecer sacrificios cada día. Ellos los ofrecían primero por sus propios pecados y luego por los del pueblo. Sin embargo, Jesús lo hizo una vez y para siempre cuando se ofreció a sí mismo como sacrificio por los pecados del pueblo. 28 La ley nombra a sumos sacerdotes que están limitados por debilidades humanas; pero después de que la ley fue entregada, Dios nombró a su Hijo mediante un juramento y su Hijo ha sido hecho el perfecto Sumo Sacerdote para siempre.

Hebreos 9:11-13 (NTV) 11 Entonces Cristo ahora ha llegado a ser el Sumo Sacerdote por sobre todas las cosas buenas que han venido. Él entró en ese tabernáculo superior y más perfecto que está en el cielo, el cual no fue hecho por manos humanas ni forma parte del mundo creado. 12 Con su propia sangre —no con la sangre de cabras ni de becerros— entró en el Lugar Santísimo una sola vez y para siempre, y aseguró nuestra redención eterna. 13 Bajo el sistema antiguo, la sangre de cabras y toros y las cenizas de una novilla podían limpiar el cuerpo de las personas que estaban ceremonialmente impuras.

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