Pecado: El Dolor y la Ira Infinita de Dios

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Hebreos 7:23-27 (Nueva Versión Internacional NVI) 23 Ahora bien, como a aquellos sacerdotes la muerte les impedía seguir ejerciendo sus funciones, ha habido muchos de ellos; 24 pero, como Jesús permanece para siempre, su sacerdocio es imperecedero. 25 Por eso también puede salvar por completo a los que por medio de él se acercan a Dios, ya que vive siempre para interceder por ellos. 26 Nos convenía tener un sumo sacerdote así: santo, irreprochable, puro, apartado de los pecadores y exaltado sobre los cielos. 27 A diferencia de los otros sumos sacerdotes, él no tiene que ofrecer sacrificios día tras día, primero por sus propios pecados y luego por los del pueblo; porque él ofreció el sacrificio una sola vez y para siempre cuando se ofreció a sí mismo.

Hoy quiero compartirles algo corto que he estado meditando en las recientes semanas.

No existe duda que la salvación empieza y termina con Dios.

¿Cuánto sufrió Dios a causa de nuestros Pecados o Cuánto dolor le habremos causado por ellos? Cuando pienso en este tipo de preguntas, recuerdo lo que dijo el salmista: "... que es el hombre para que tengas de él memoria...". Y, es que me lleva a pensar sobre la 'intensidad' de este golpe a su santísimo ser.



La Insuficiencia de la Ley

La promesa llegó a Abraham, luego recibimos la ley y finalmente, la promesa se cumplió en la gracia tras la muerte del Cordero de Dios. Así que, no había manera que nos salvará la ley. Tuvimos que ser redimidos y justificados por la fe en Jesucristo.

La Suficiencia de Cristo

Entonces, Dios encarnó, murió, resucitó y volverá... Dios tuvo la necesidad de esto porque aún con los sacrificios su ira no era apaciguada por completo. Tuvo que ocurrir a esto porque realmente algo muy serio ocurrió en su corazón —pienso— para que esto funcionase para Él y nosotros, apagar su ira y tristeza a causa de nuestro pecado. Absolutamente, los sacrificios de la Ley, no eran suficientes.

El insoportable pecado, ahora que lo pienso, causó un inimaginable dolor a nuestro Dios.

En otras palabras, lo que quiero decir es que la salvación es el amor de Dios. Y sí el hombre sufre en su pecaminosidad, Dios sufrió más que el hombre por el pecado. Conste que digo, sufrió porque el sacrificio perfecto de origen divino nos rescató de la condena, y ahora en Cristo Jesús somos dignos de todo.

Me parece claro en las Sagradas Escrituras, el pecado no sólo ofende a Dios, esto va más allá de nuestra mente, sino que también ese dolor le llevó a patrocinar, protagonizar y hasta sacrificarse como sustituto de nosotros. El pecado tiene un dolor infinito y el costo para calmar la ira de Dios, tenia un precio invaluable, una ofrenda infinita y santísima que sólo nuestro Dios podía cancelar.

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